Pánicos morales y reducción de riesgos

Este artículo fue escrito junto con Nuria Calzada y publicado en los números 142 y 144 de la revista Cannabis Magazine

Autor: Claudio Vidal

Fuente: https://claudiovidal.wordpress.com/2019/07/27/panicos-morales-y-reduccion-de-riesgos/

Cuando hablamos de los daños o riesgos a los que se expone la persona que usa drogas, generalmente tendemos a pensar que estos daños proceden de los efectos negativos que el consumo puede tener sobre el organismo de la persona. Así, rápidamente tendemos a equiparar los daños relacionados con las drogas con las intoxicaciones, el desarrollo de una adicción o de problemas físicos o mentales e, incluso, la muerte. Sin embargo, también existen otros daños que no tienen que ver tanto con las propias drogas como con la estigmatización que el prohibicionismo produce con el fin de disuadir de su consumo. En esta serie de dos artículos, veremos algunos ejemplos de cómo los medios contribuyen a los procesos de estigmatización (parte I) y qué consecuencias tienen para las personas usuarias de drogas (parte II).

La estigmatización de grupos sociales considerados como desviados o moralmente inaceptables no es un fenómeno nuevo. Y las personas que usan drogas no han escapado de ello. De hecho, la estigmatización de las personas usuarias de drogas, junto con su criminalización, han sido identificadas como una importante consecuencia negativa de la guerra contra la drogas (Transform Drug Policy Foundation, 2012). Las minorías étnicas o las mujeres consumidoras han sido tradicionalmente objeto de una gran estigmatización. Pero también lo han sido los jóvenes y sus consumos, sobre todo a través de las informaciones generadas por los medios de comunicación.

Cuando hablan de drogas, los medios de comunicación suelen abordar de manera preferente la acción policial contra el narcotráfico: operaciones policiales, decomisos, detenciones e incautaciones. Pero cuando hablan de otras cuestiones relacionadas con las drogas, el tono sensacionalista y la información poco rigurosa deforman la realidad y contribuyen a la aparición y extensión de pánicos mediático-morales que acaban por desinformar a la opinión pública y estigmatizar a las personas que usan drogas. En general, estos pánicos, que no son exclusivos de las drogas, surgen cuando se informa de “condiciones, episodios, personas o grupos de personas que comienzan a ser definidas como una amenaza a los valores e intereses sociales, cuya naturaleza es presentada de forma estilizada y estereotipada” y convertidas en “demonios populares” (Cohen, 2004). Para que estos pánicos morales se generen tiene que existir una ansiedad o preocupación por parte de la sociedad en relación a un comportamiento sobre el que existe un amplio y unificado consenso de que es inadmisible a pesar de que, en general, se trate de fenómenos muy novedosos y poco habituales, que lleva a que las personas que se comportan así sean vistas con hostilidad y retratadas de forma muy volátil en los medios de comunicación (Goode y Ben Yehuda, 1994). Estos pánicos morales no sólo llevan a la estigmatización de personas o grupos. En ocasiones, también llevan a la adopción de medidas legislativas (Miller et al., 2014) que impactan sobre ellas al ser criminalizadas. Veamos algunos ejemplos.

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