Cocaína

La cocaína es un alcaloide cuyo nombre químico es benzoilmetilecgonina aunque puede que la conozcas como coca, farla, farlopa… Se extrae de las hojas del arbusto Erythroxylum coca que se cultiva principalmente en Sudamérica, principalmente en Perú, Bolivia y Colombia.

Composición y adulterantes

La composición de la cocaína es el clorhidrato de cocaína en proporción variable. Los adulterantes más frecuentemente utilizados son:

  • Estimulantes, como cafeína; analgésicos, paracetamol y fenacetina
  • Anestésicos locales, como lidocaína, procaína y benzocaína.
  • Diluyentes (sustancias inactivas para dar volumen) más frecuentes son: manitol, glucosa, - celulosa, lactosa, carbonato cálcico y sulfato cálcico (yeso).
  • Además, desde verano de 2009 en Energy Control han observado la aparición de un antiparasitario veterinario, levamisol, cuyos efectos secundarios y efectos a largo plazo están poco investigados en el ser humano.

Propiedades

Estimulante de acción rápida, intensa y de corta duración: los efectos aparecen rápido y duran entre 30 y 45 minutos, si bien la estimulación puede alargarse durante más tiempo. Presenta, además, una acción anestésica local. Entre sus efectos principales destacan:

  • Euforia y exaltación del estado de ánimo.
  • Ausencia de fatiga, de sueño y de hambre.
  • Disminución de las inhibiciones, por lo que la persona suele percibirse como alguien sumamente competente y capaz.
  • Aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la presión arterial.
  • La sensación de bienestar inicial suele ir seguida por una bajada caracterizada por cansancio, apatía e irritabilidad.

Presentación

Polvo blanco cristalino en papelinas o bolsitas, generalmente consumido por vía nasal. La cocaína también se puede consumir por vía intravenosa y pulmonar, es decir fumada (‘crack’)

Posología

La dosis varía en función de varios factores:

  • De cada persona: características físicas y psicológicas.
  • De la pureza de la cocaína.
  • De la tolerancia que cada persona haya desarrollado con la sustancia.

Cuando se va a consumir por primera vez es recomendable empezar con una dosis suficientemente baja y, a partir de las reacciones obtenidas, ajustarla.

Se debe tener mucho cuidado al considerar la dosis a consumir. Estos son rangos amplios que dependen, en gran medida, de la pureza de la cocaína:

Dosis

  • Liviana/mínima: 30-70mg
  • Habitual: 50-100mg
  • Elevada 100+mg

Si tomas múltiples dosis en una sesión, trata de que las siguientes sean cada vez más pequeñas que las anteriores. Lo mejor es fijar un límite de cuándo puede usar en una sesión y no excederlo. Cuídate de intentar recuperar la primera sensación de euforia de la sesión, pues no lo lograrás.

Recuerda que tu lote está seguramente mezclado con otros químicos, los cuales tendrán diferentes efectos y riesgos para la cocaína.

Intenta evitar un patrón de uso regular (especialmente más de una vez al mes). Asegúrate de estar con personas que para ti sean fiables y cuidaros mutuamente. Puede ser útil tener una persona en el grupo que permanezca sobria. El riesgo de daño aumenta significativamente si la cocaína se usa junto a otras sustancias (como el éxtasis o las anfetaminas) y especialmente con el alcohol.

Contraindicaciones

En algunos casos, el consumo de cocaína debe evitarse:

  • Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
  • Personas con enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, aneurismas arteriales, trastornos del ritmo, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular grave...).
  • Problemas del hígado y/o del riñón.
  • Cuando se va a conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa.
  • Cuando se tienen problemas psicológicos (ansiedad, trastorno bipolar, depresión, psicosis o esquizofrenia) o se está atravesando un mal momento.
  • Si se padece glaucoma.
  • Si se está recibiendo cualquier tipo de medicación, espacialmente con antidepresivos IMAO (inhibidores de la monoamino oxidasa, como p.ej. Nardil, Parnate, Marplan, Manerix y Deprenyl).
  • Si se tiene hipertiroidismo, Epilepsia, Síndrome de Tourett u otro trastorno compulsivo.
  • Si se está en fase de crecimiento la cocaína puede acarrear mayores riesgos que en personas de más edad.

Precauciones

A la hora de consumir cocaína debes tener presente los siguientes aspectos relacionados con su consumo:

  • Los efectos adversos de la cocaína se incrementan rápidamente en función de dosis elevadas o repetidas.
  • La repetición frecuente en el mismo día incrementa la ansiedad, las taquicardias y la presión arterial, y puede provocar intoxicación aguda sin que aumenten los efectos deseados.
  • La repetición en días cercanos aumenta el riesgo de dependencia psicológica, caracterizada por deseos intensos de consumo, estados emocionales negativos asociados a la abstinencia, y desestructuración de la vida familiar, laboral y social.
  • No compartas el rulo: compartir rulos o tubitos para esnifarla puede provocar la transmisión de múltiples enfermedades (debido al intercambio de mucosidades o aparición de pequeñas heridas en las fosas nasales), como la hepatitis C.
  • Pulverizar bien la cocaína (machacando bien los cristalitos o piedrecitas antes de esnifar) reduce la aparición de hemorragias y ulceraciones en las mucosas de la nariz.
  • Aplicación: Aplica una pequeña cantidad sobre tus encías. Deberías empezar a sentir sus efectos en un lapso de 2 minutos. Ten en cuenta que lo que sientas no es un indicador de la pureza de tu cocaína. Aspirada: Asegúrate de que la cocaína esté firmemente molida. De ser posible, usa una pajita de metal especialmente diseñada, una pajita de plástico con bordes bien definidos, o papel de revista, brillante y limpio. Evita usar billetes de banco y compartir pajitas. Si lo haces corres el riesgo de infectarte por virus transmitidos por la sangre, incluida la hepatitis C.
  • La estancia en lugares calurosos potencia los efectos negativos de tipo neurotóxico.
  • El ejercicio físico bajo los efectos de la cocaína puede provocar infartos o graves lesiones cardíacas.
  • Su posesión o consumo en lugares públicos está penado por la ley.

Cocaína y VIH

Las personas que consumen cocaína y no tienen el VIH, es importante que sepan que esta droga podría aumentar el riesgo de infección.

Habitualmente se considera que las conductas y prácticas de riesgo son los principales factores asociados con la infección por VIH. En el caso de la cocaína, una sustancia que con mucha frecuencia se utiliza en contextos sexuales, es sabido que sus efectos euforizantes pueden hacer cambiar la percepción de uno mismo y de las propias prácticas sexuales como consecuencia de la desinhibición del comportamiento. No obstante, un ensayo clínico realizado en animales ha hallado que, entre los mecanismos que subyacen en la transmisión del VIH en personas que consumen cocaína, figuran también cambios biológicos en el sistema inmunitario que aumentan la vulnerabilidad frente a la infección. Esto significa que las personas que consumen cocaína y realizan prácticas sexuales sin protección podrían tener más probabilidades de adquirir la infección por el VIH como consecuencia de una serie de cambios biológicos que se producen a nivel del sistema inmunitario.

Estudios realizados en animales han mostrado que la cocaína y la metamfetamina podrían aumentar la replicación del VIH y ensayos clínicos en humanos han hallado que el VIH causa mayor daño neuronal y deterioro cognitivo en los pacientes con trastorno de adicción a dichas sustancias que en los pacientes con el VIH que no las consumen (3).

El uso de cocaína también se ha asociado con un empeoramiento o una progresión de la arteriosclerosis (obstrucción de las arterias por acúmulos de placa) en personas con el VIH lo que podría aumentar el riesgo de ataque al corazón e ictus (4).

El uso frecuente de cocaína inyectada podría aumentar el riesgo de daño renal en personas coinfectadas por el VIH y el VHC (5,6).

De forma similar a lo que sucede con el resto de drogas y sustancias, un uso problemático de la cocaína podría afectar a la adherencia al tratamiento antirretroviral.

Efectos secundarios

El consumo de cocaína puede provocar fatiga, irritabilidad, pérdida del apetito, dolor abdominal y muscular, náuseas o vómitos, reducción de la libido e irregularidades en la menstruación. Además conviene tener en cuenta que el consumo repetido a largo plazo puede derivar en algunas de las siguientes consecuencias:

  • Puede producir complicaciones psiquiátricas: crisis de ansiedad, disminución de la memoria y de la capacidad de concentración.
  • En ocasiones puede aparecer la llamada “psicosis cocaínica” consistente en ideas paranoides que llevan a la persona a un estado de confusión, pudiendo producir verdaderas crisis de pánico, cuadros alucinatorios, etc.
  • Trastornos nutricionales (bulimia y anorexia nerviosa).
  • Alteraciones neurológicas (cefaleas o accidentes cerebro-vasculares como el infarto cerebral).
  • Cardiopatías (arritmias) y problemas respiratorios (disnea o dificultad para respirar).
  • Importantes secuelas sobre el feto durante el embarazo (aumento de la mortalidad perinatal, aborto y alteraciones nerviosas en el recién nacido).
  • Los datos respecto a la dependencia física y la tolerancia de la cocaína no son concluyentes. Sin embargo, sí se puede afirmar que el grado de dependencia psicológica es uno de los más elevados entre las diferentes sustancias psicoactivas.

Interacciones

Debidos a los efectos que se pueden obtener, conviene tener presentes las siguientes interacciones entre cocaína y otras sustancias:

  • Su uso conjunto con otros estimulantes como anfetaminas (speed) o MDMA (éxtasis) aumenta los efectos estimulantes de ambas sustancias por separado. A su vez, aumentarían las probabilidades de aparición de ansiedad y aumento de la presión arterial y el ritmo cardíaco (lo que puede producir infartos cerebrales y cardíacos).
  • Su uso con depresores como el alcohol, produce una disminución mutua de los efectos de ambos, lo cual puede empujar al consumo repetido de ambas sustancias, aumentando importantemente los riesgos, tanto de daños físicos en el hígado y los riñones, como de dependencia de ambas sustancias. Además, la mezcla de cocaína con alcohol crea un metabolito llamado 'cocaetileno' con potencial para producir daños hepáticos. El cocaetileno, asimismo, puede permanecer en la orina hasta 3 veces más tiempo que la cocaína, lo que significa que hay un intervalo más largo para que aparezca en una prueba de drogas. Si bebes, elije las bebidas con bajo contenido de alcohol (como la cerveza) en lugar de bebidas de alta graduación alcohólica, y también bebe un poco de agua
  • Su uso con ambos (depresores y estimulantes) produce deshidratación y un importante aumento de la temperatura corporal, facilitando una peligrosa reacción orgánica denominada “golpe de calor” que puede provocar la muerte.
  • La cocaína podría presentar interacciones de nivel bajo a moderado con algunos medicamentos antirretrovirales. Si deseas más información, consulta el buscador de interacciones de infodrogas-vih.
  • El uso conjunto de cocaína con fármacos antirretrovirales de la clase de los no análogos de nucleósido (efavirenz, nevirapina, etravirina y rilpivirina) podría aumentar el riesgo de toxicidad hepática.

Intoxicación

La gravedad de la intoxicación por cocaína depende de la cantidad consumida y de las características físicas y psicológicas de quien la consume. La dosis letal es, en general, de 1,4 gramos para una persona de 70kg, cuando se emplea de forma inhalada, y 700mg al utilizarse de forma intravenosa, pero en personas con problemas de hígado, riñón o corazón se pueden producir reacciones con riesgo de muerte con dosis mucho menores. En general, los síntomas de sobredosificación suponen un aumento de los síntomas físicos y psicológicos ya citados, produciéndose una intensa ansiedad, ideas paranoides de persecución, agresividad, aumento de la temperatura, taquicardias y arritmias, y elevación de la presión arterial que puede provocar infartos cerebrales y cardíacos. Estos síntomas requieren atención médica para su valoración y, en general, remiten tras unas horas de abstinencia en un entorno tranquilo, fresco y seguro, con o sin administración de tranquilizantes.

La evidencia sugiere que las benzodiazepinas (por ejemplo Valium y Xanax) pueden aliviar el malestar del bajón (crash) de cocaína. La posesión de estas drogas sin receta es ilegal en muchos países. Estos medicamentos tienen su propio bagaje de riesgos para la salud, los cuales deben ser investigados exhaustivamente. Asegúrate de recuperar el sueño perdido.

Manténgase fuera del alcance de los niños. Consulte a su médico o a personal especializado.

Para más información: Este texto está adaptado de un documento elaborado por la organización Energy Control. Podrás encontrar más información en su web.

Referencias

1. Vatakis D, Kim S, Lowe E, et al. Cocaine-mediated impact on HIV infection in humanized BLT mice. Scientific Reports 5, 10010. doi:10.1038/srep10010.
2. Peterson PK et al. Cocaine potentiates HIV-1 replication in human peripheral blood mononuclear cell cocultures. Involvement of transforming growth factor-beta. J Immunol 136: 81-84, 1991.
3. Lai S et al. Human immunodeficiency virus 1 infection, cocaine, and coronary calcification. Arch Intern Med 165: 690-695, 2005.
4. Lai S et al. Human immunodeficiency virus 1 infection, cocaine, and coronary calcification. Arch Intern Med 165: 690-695, 2005.
5. Cassol E, Misra V, Mukerji S, et al. Early Markers of Renal Dysfunction Among Cocaine Users With HIV and HCV Infection. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Boston, February 22-25, 2016. Poster 693.
6. Rossi C, Coxa J, Cooper C, et al. Frequent injection cocaine use increases the risk of
renal impairment among hepatitis C and HIV coinfected patients. AIDS 2016, 30:1403–1411.

Nota: El objetivo de esta ficha es meramente informativo y en ningún caso se pretende estimular el consumo de esta droga, ni sustituir el asesoramiento médico. La organización no se hace responsable del uso inapropiado que pueda hacerse de esta ficha.